
Un mes después de la reinauguración de la Plaza de España, tras dos años de obra y más de nueve millones de euros invertidos, vuelven los desperfectos.
Si nos remontamos en el tiempo a la Exposición Iberoamericana del año 1929, ésta efeméride fue construida por el arquitecto sevillano Aníbal González. Las obras de construcción comenzaron en el año 1914, resultando la Plaza de España el proyecto más ambicioso y costoso de dicha exposición. Esto resulta asombroso y es de valorar, ya que la situación económica de Sevilla en esos años era difícil. A pesar de ser uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, tuvo que cerrarse a causa de los desperfectos y destrozos que presentaba. En los últimos años, la Plaza de España ha sufrido un importante proceso de restauración que finalizó el pasado 17 de octubre de 2010 con una serie de actos conmemorativos para su reinauguración.
Una vez realizado un recorrido en el paso del tiempo desde su creación hasta su posterior y segunda reinauguración, me centraré en la idea fundamental de la presente noticia.
Solamente ha sido necesario el periodo de un mes para encontrar desperfectos, y vuelvo a repetirlo ya que no puedo seguir hacia delante sin reflexionar la siguiente cuestión: ¿qué significa el intervalo de tiempo de un mes en comparación con dos años de restauración? Resulta obvio pensar que no significa nada, que no se pueden comparar ya que un mes son treinta días y dos años son setecientos treinta días de esfuerzo y dedicación a ésta obra. A pesar de estos datos, los presuntos destructores no han tenido en cuenta estos esfuerzos y el gran desembolso económico que ha supuesto la mencionada restauración.
Volviendo a retomar la noticia se puede decir que los desperfectos más significativos, entre otros, se localizan en los bancos, donde están los mapas provinciales, y en las dos fuentes, donde se puede apreciar con mayor detalle que han sido provocados por el vandalismo. Para combatir este problema, el Ayuntamiento junto con el Estado han contratado seguridad privada con el fin de controlar el recinto las veinticuatro horas. Pero parece ser que no es suficiente.
Reflejado el contenido de la noticia, me gustaría señalar que, cómo ciudadana de Sevilla que soy, me siento indignada con este acto vandálico y no sólo muestro mi descontento con éste, sino con cualquier otro, ya que en mi opinión, no entiendo cómo se puede llegar a estos límites.
Siendo Sevilla una ciudad con numerosos monumentos artísticos y con un gran valor patrimonial, ¿por qué llegar a esto? ¿Qué daño le ha hecho la Plaza de España a estos destructores para dañarla de esa forma? ¿Por qué y para qué ese “disfrute” de querer destrozar lo que tanto valor histórico tiene y tanto esfuerzo ha costado y cuesta su mantenimiento? ¿A caso nos gusta ser noticia, como la que hemos sido desgraciadamente, en los medios?
Son millones de preguntas las que nos podemos hacer sin encontrar respuesta, puesto que no todos/as pensamos de la misma forma, ni mucho menos valoramos lo que tenemos de igual manera. Como ciudadana de Sevilla me da vergüenza leer este tipo de noticias sobre mi ciudad, ya que me siento afortunada de vivir en una tierra con tantos monumentos de extremada belleza. Por eso reivindicaré que no todos/as somos iguales y que por más que se piense que puede ser obra de jóvenes, no me siento ni me sentiré parte de este colectivo, cuyo único entretenimiento es el destrozo de la frágil cerámica, la mayor seña de identidad de nuestro patrimonio. Sería mucho más sano que estas personas se relacionasen con los demás antes que prestarse a estos actos vandálicos.
Si intentamos localizar donde radica el problema, encontramos como principal causa la falta de educación. Una educación en la que no se cumple el refrán de “no se valoran las cosas hasta que se pierden”, una educación que no disfruta de lo que gratuitamente se le ha ofrecido, que no busca una relación entre su forma de ser y de vivir con su ciudad, costumbres y arte, y una educación que no tiene respeto por el sueño, esfuerzo y dedicación que tuvieron los autores de nuestras obras.
Soy consciente de que mis palabras resultan duras, pero no puedo dejar de expresar mi opinión y mucho menos mi indignación, por no “querer dañar” a aquellos que no tuvieron consideración ni reparo ante el resto de los sevillanos/as.
Ante esta problemática, sólo queda como solución la educación y sobretodo la educación en valores. Nosotros/as somos los/as únicos/as que podemos parar este tipo de actos desafortunados, ya que como futuros educadores/as debemos inculcar en el alumnado el respeto y el valor por su patrimonio (ya sea de su comunidad, nación o del mundo). Es un deber de nosotros/as y también de la familia concienciar a la comunidad de alumnos/as que es necesario que conserven su patrimonio ya que representa un signo de identidad para ellos. Estamos hablando de un bien social cuya finalidad es servir como factor de desarrollo integral al colectivo al que pertenece, por lo tanto éste debe de prevalecer para que futuras generaciones disfruten también de él.
Debo señalar que este acto puede haberse llevado a cabo por extranjeros, pero esto no me va a hacer cambiar de opinión de que la única solución que existe para combatir este problema es la educación.
Para concluir mi comentario, expondré que nuestra Plaza de España ha sido utilizada como escenario de películas como, Lawrence de Arabia en la que la plaza representaba el cuartel general del ejército británico en el Cairo, o en otras como la película de Star Wars Episodio II, en la cual la plaza representaba el planeta Naboo. También en ella se ha grabado el videoclip de Enigma y varios spots publicitarios. Dada esta información, podemos finalizar preguntándonos: si el mundo ha tenido en cuenta nuestra ciudad y nuestro arte para diferente fines, ¿queremos verdaderamente no formar parte de otros eventos? A mi entender, la respuesta es obvia, por lo tanto pongamos soluciones que no se basen en una mera vigilancia, sino en una concienciación del patrimonio desde las aulas.
Fotos y más informacion en http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/839269/vandalismo/la/plaza/espana.html
